Reflexiones para tí.

Finees

“Toda la asamblea del Señor quisiera saber por qué se han rebelado contra el Dios de Israel como lo han hecho. ¿Por qué le han dado la espalda al Señor y se han rebelado contra él, construyéndose un altar?” Josué 22:16.

Aveces, la tarea de un pastor no es agradable. Funerales, problemas entre los hermanos y discusiones sobre formas ocupan tiempo, y gastan energía que se podría estar utilizando en forma mucho más positiva.

A Finees, el hijo de Eleazar, le tocó la responsabilidad de ir a hablar, para llamar la atención a sus hermanos que vivían del otro lado del Jordán, porque parecía que, en las mismas narices de Josué, ya estaban desviándose del camino marcado por el Señor.

La tribu de Rubén, la de Gad y media tribu de Manasés se habían quedado a vivir del otro lado del Jordán. Ellos no ocupaban territorios junto con las otras tribus de Israel, sino que eligieron, pidieron y recibieron como heredad las tierras que quedaban en la margen oriental del río.

Josué los llama antes de morir. Las tribus se encuentran con el anciano líder. Este les hace sus últimas recomendaciones de fidelidad para con Dios y unión con sus hermanos; y después de bendecirlos, los despide.

Poco tiempo después, Finees tiene que cruzar la frontera, para decirles que toda la congregación de Israel está preocupada por ellos. El argumento del pueblo es absolutamente válido: si por el error de un solo hombre (Acán) mucho pueblo fue castigado y murió, el castigo de Dios a la desobediencia de dos tribus y media sería terrible.

Los acusados explican, después de escuchar a los líderes que vinieron hasta su tierra, que el altar construido en la mitad del territorio del pueblo de Israel, que tanto molestaba -sin conocimiento- a los hermanos de las otras diez tribus, no era un altar para adorar a nadie: era un monumento para recordar que todos eran hermanos.

Un monumento para recordar que todos son hijos del mismo Dios. Los israelitas vieron un monte de piedras con una forma determinada, y sacaron sus propias conclusiones: “Ellos están pecando”. ¡Qué fácil que es equivocarse! Pero, como el pueblo de Israel, nos convencemos muy rápidamente del error del otro; error que con menos de cinco minutos de diálogo a veces queda aclarado.

Ten cuidado durante todo el día de hoy para no ver, en los monumentos de unión y hermandad, altares de adoración a falsos dioses.

Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2014
“365 Vidas”
Por: Milton Betancor






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